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El día que Bill Gates salvó a Steve Jobs

Las relaciones entre los seres humanos son sumamente complejas y pueden llegar a ser sumamente competitivas, especialmente cuando se trata de personas que se desempeñan en actividades similares. Los ejemplos de rivalidades entre grandes exponentes de diversas áreas abundan, hay algunos muy vistosos en la literatura (Hemingway y Fitzgerald), en la pintura (Picasso y Dalí), incluso en los deportes (Messi y Cristiano); pero el tema que nos ocupa hoy es el de la tecnología.

La rivalidad entre Bill Gates y Steve Jobs es de conocimiento público y, durante los años en que Jobs estuvo vivo y ambos estuvieron al frente de sus compañías, esta fue feroz. Pero a muchos les sorprendería saber que la relación entre estos dos grandes genios y empresarios no todo fue siempre hostilidad, de hecho, llegaron a trabajar juntos durante un tiempo; más impresionante aun, Bill Gates trabajó con Steve Jobs para sacar a Apple del atolladero en que se encontraba a finales de los 90.

¿Cómo comenzó la relación entre estos dos?, ¿Por qué la relación entre ambos, y entre las dos empresas, terminaron por deteriorarse? ¿Y qué cambió para que Bill Gates decidiera ayudar a su antiguo rival?

En el presente artículo te contaremos qué sucedió el día en que Bill Gates salvó a Steve Jobs.

Una amistad extraña

Hoy en día podemos conocer un poco más sobre la relación entre Steve Jobs y Bill Gates gracias a la biografía de Isaacson sobre Steve Jobs, ya que el escritor entrevistó a ambos genios sobre qué fue lo que fracturó la relación entre ambos.

Para el tiempo en que Steve Jobs y Bill Gates comenzaron a trabajar juntos, Apple ya se encontraba en el mapa generando cambios en el mundo. Más o menos a finales de la época de los 70, cuando una Start-up de Seattle, Microsoft, generaba la mayor parte de sus ingresos desarrollando el software para el ordenador personal Apple II.

Es a principios de los 80 cuando Steve Jobs decide poner en marcha el plan de diseñar la primera Macintosh. Para lograr lo que tenía en mente, Steve quería que Microsoft diseñara software de aplicaciones, con programas de procesamiento de texto (Word) y hoja de cálculo (Excel).

Bill Gates, por aquel tiempo, viajaba constantemente a Cupertino, en California, a los cuarteles generales de Apple. En aquel lugar, Steve le mostraba todos sus progresos con respecto a la Macintosh pero, de una u otra forma, Gates no sentía que Steve le inspirara verdadera confianza. Le desalentaba la manera de actuar de Jobs, llegando a decir que «Steve me decía que ellos en realidad no me necesitaban y que estaban haciendo cosas estupendas. Era Steve Jobs en el modo de venta, pero en este tipo de modo que también te dice, “No te necesito, pero tal vez deje que participes”».

Esta actitud hizo que Bill Gates se planteara su relación con Apple, mientras Steve Jobs luchaba por sacar adelante su proyecto, en medio de un increíble estrés laboral y un equipo que, según en palabras del propio Jobs, no siempre funcionaba.

La fractura de la relación

A medida que Apple y Microsoft trabajaban estrechamente, a algunos trabajadores de Apple les preocupaba que Microsoft pudiera copiar la interfaz gráfica que se estaba diseñando para la Macintosh., lanzando su propia versión. Dice Andy Hertzfeld, uno de los miembros originales del equipo de la Macintosh, que le preocupaba el hecho de desde Microsoft le hacían muchas preguntas sobre el funcionamiento de la interfaz gráfica, y que le preocupaba que pudieran intentar copiarla.

Bill Gates, al igual que Steve Jobs, pensaba que las interfaces gráficas serían el futuro, el siguiente escalón a subir para los ordenadores personales y pensaba que él tenía tanto derecho como Jobs a desarrollarla, ya que la idea original no era de Apple sino del centro de investigación de Xerox. A pesar de esto, en los acuerdos originales de Apple y Microsoft, Jobs hizo que Gates asegurara que no diseñaría interfaz gráfica para nadie más hasta que pasara un año desde el lanzamiento de la Macintosh, en 1983. El problema es que el lanzamiento se atrasó y para finales de ese año, a Jobs le llegaron noticias de Microsoft planeaba desarrollar para IBM un sistema operativo que incorporaban una interfaz gráfica con ventanas, íconos, y un ratón para navegar, llamado Windows.

La respuesta de Steve Jobs no se hizo esperar y exigió una reunión inmediata con Bill Gates, donde descargó toda su ira contra él, recibiendo una calmada respuesta de un Gates que quería evitar más conflicto del necesario, asegurando que tanto él como Jobs tenían derecho a hacerlo, ya que la idea no era de ninguno de los dos, sino de Xerox.

Vuelve Jobs a Apple

Tiempo después Steve Jobs fue expulsado violentamente de la directiva de Apple y tuvo que replantearse ciertas cosas. Durante ese tiempo, también se desarrollaron ciertos litigios en contra de Microsoft por derechos de autor, plagios, entre otras cosas. Steve Jobs se dedicó a otros proyectos, como Pixar, mientras que Bill Gates seguía al frente de Apple.

Cuando volvieron a llamar de nuevo a Steve Jobs para que se hiciera cargo de Apple, que se encontraba a poco tiempo de caer en la bancarrota, un Jobs mucho más calmado y con las ideas más claras sabía qué era lo que tenía qué hacer.

La verdad es que no podemos decir que Steve Jobs haya perdonado verdaderamente a Bill Gates, pero sabía que, para salvar Apple, debía colaborar estrechamente con Microsoft.

Amigos y enemigos

En el año 97, Apple estaba muy cerca de la bancarrota. Pero entonces Gates supo que la forma en que podría salvar a su compañía, sería colaborando estrechamente con Microsoft. De esta forma, en una conferencia dictada aquel año, dio a conocer la decisión de colaborar junto con Microsoft, luego de haber suscrito un contrato durante la madrugada anterior en la cual se acordaba cesar la guerra judicial contra Microsoft.

El acuerdo incluía la licencia cruzada de patentes entre ambas compañías, de la misma forma, Microsoft se comprometía a seguir desarrollando el paquete Office para Apple como seguía haciendo con Windows. Además, se acordaba que en las Mac se usaría el navegador Web Internet Explorer, el cual, aunque hoy en día es uno de los menos usados y acarrea una serie de problemas, por aquel tiempo se trababa del más moderno disponible. 

Por último y más importante, Apple inyectaría 150 millones de dólares en acciones sin derecho a voto en Apple. Aunque al anunciar el acuerdo fue quizás la primera y la única vez que se escucharon a abucheos a Steve Jobs, la verdad es que este acuerdo logró sacar a Apple del atolladero en el cual se encontraba, permitiendo el desarrollo de otros proyectos importantes como el iPod o el iPhone.

En 2003 Microsoft vendió sus acciones por 350 millones de dólares, duplicando su inversión. Aunque, de haber esperado un poco más, digamos, hasta nuestros tiempos, dichas acciones estarían valoradas en más de 70 mil millones de dólares.

Un final correcto

Steve Jobs y Bill Gates nunca dejaron de competir. Y aunque Steve Jobs, en aquel momento, parecía que hubiera perdido la batalla, con el desarrollo del iPod y el iPhone logró un hito que Microsoft nunca pudo superar. Steve Jobs murió sabiéndose vencedor de esta contienda, pero a la vez contento de haber tenido la suficiente visión como para saber cuándo colaborar con su rival, en pro del futuro de su compañía, el futuro de la tecnología y el futuro de la humanidad.

Quizás, si no lo hubiera hecho, las cosas hoy en día serían distintas. Y es esa visión tan aguda la que hizo de Steve Jobs el gran genio que era.

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