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¿Por qué murió Steve Jobs?

Hoy vamos a hablar de un suceso que, un 5 de octubre de 2011 conmocionó al mundo y en especial a todos aquellos que seguíamos la trayectoria del CEO y principal cara visible de Apple, la muerte de Steve Jobs

Mucho se ha escrito desde entonces sobre el fallecimiento de una de las personas más influyentes en el mundo a nivel tecnológico y de diseño, pero ¿por qué murió Steve Jobs? 

En este artículo no sólo vamos a tratar las causas naturales y oficiales, si no todo aquello relacionado con la actitud y acciones del fundador de Apple en esos últimos momentos de su vida, y cómo esto pudo afectar de forma directa al fatal desenlace. 

Siempre vamos a tratar el tema con el máximo respeto que merece, sin entrar en polémicas ni teorías de la conspiración para simplemente, aportar un contexto y conocimiento de la actitud de Jobs ante su enfermedad. 

La enfermedad de Steve Jobs

Jobs falleció a causa de un tumor de páncreas, enfermedad que le diagnosticaron casi por accidente al someterse a unas pruebas rutinarias para determinar si tenía piedras en los riñones.

En el resultado de estas pruebas sus médicos apreciaron una sombra que podía pronosticar lo peor. 

Esto sucede dado que este tipo de enfermedades en algunas ocasiones pueden no causar ningún síntoma apreciable, lo que dificulta enormemente su detección.

En el caso de Steve Jobs, se trataba de un tumor neuroendocrino, que, a diferencia del cáncer de páncreas habitual, se disemina mucho más lentamente y, por tanto, hay más opciones de tratamiento.

Las decisiones de Steve Jobs sobre su enfermedad

Con el diagnóstico en la mano, los servicios médicos recomendaron al CEO de Apple realizar pruebas específicas para determinar el tipo de dolencia que afectaba a su páncreas, así como eventualmente someterse a una intervención quirúrgica para extirparlo. 

Jobs se negó en rotuno a someterse a una intervención ni a pruebas específicas al considerar que esto era “invasivo” y, por el contrario, tomó la decisión de apostar por terapias alternativas como pueden ser la acupuntura y la ingesta de zumos y suplementos dietéticos. 

Su círculo cercano y sus médicos le recomendaron en numerosas ocasiones que siguiera las recomendaciones médicas para tratar de mejorar su estado de salud, pero Jobs no desistió de su decisión de seguir con los tratamientos alternativos que él había decidido seguir. 

El desenlace y la muerte de Steve Jobs

Tras nueve meses de negativas por parte de Steve Jobs, finalmente accedió a someterse al procedimiento quirúrgico.

El procedimiento era potencialmente curativo si se lograba aislar y secar por completo el tumor. 

La sorpresa de los doctores fue encontrar metástasis en el hígado del líder de Apple, por lo que es probable que durante esos nueve meses las células malignas se hubieran extendido más allá del páncreas dañando otros órganos vitales. 

Después de la intervención y en los meses posteriores, el estado de Steve Jobs empeoró, presentando un aspecto mucho más pálido y delgado. 

Para 2009 se intentó un trasplante de hígado y, pese a que la cirugía fue exitosa, los problemas asociados al post operatorio fueron severos, padeciendo complicaciones como neumonía. 

En meses posteriores su estado volvió a empeorar y sufría fuertes dolores, lo que podía indicar la vuelta de la enfermedad, aunque inicialmente los médicos no fueron capaces de determinar la recaída. 

La mayor fortaleza de Steve Jobs también fue su perdición

Es difícil especular sobre si Jobs se hubiera podido salvar si su decisión de atrasar la operación y las pruebas específicas para tratar su enfermedad hubieran sido diferentes a las que tomó dado que hay muchas variables a tener en cuenta y este tipo de enfermedades son impredecibles. 

Lo que sí está claro es que una de sus mayores virtudes a lo largo de su vida, en los últimos momentos pudo tornarse en su contra al tomar una decisión.

Y es que Steve Jobs tenía una voluntad de hierro, siempre se caracterizó por tomar decisiones arriesgadas que no siempre fueron vistas con buenos ojos por su entorno cercano. 

Y es indudable muchas de estas decisiones y su empeño por seguir un camino que parecía que sólo él podía ver delante suyo le llevaron a lo más alto del mundo tecnológico y del diseño, creando una empresa con una filosofía propia y proporcionando productos y servicios en los que sólo él creía. 

Esto, en su etapa final, pudo ser un condicionante sin duda alguna, pero aún en esa situación, Jobs nos legó una última innovación, ya que decidió secuenciar su genoma completo para combatir la enfermedad. 

Fue una de las primeras personas en realizar este proceso para combatir al cáncer y, a día de hoy, la secuenciación del ADN es una de las herramientas más poderosas que tenemos para el estudio de nuevos fármacos y tratamientos más eficaces, así que gracias, Steve. 

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